domingo, 19 de abril de 2020

Los privilegiados

La Revolución Francesa debería haber acabado con los privilegios de la aristocracia. Pero, en cambio, al carro de la aristocracia se añadió la alta burguesía. Y todo sigue igual o muy parecido. Durante la crisis sanitaria del coronavirus nos hemos cansado de escuchar que si manifestabas síntomas leves o habías mantenido contacto con un positivo te aislaras en casa. Sin embargo, es larga la lista de políticos diagnosticados asintomáticos o sin que hayan presentado sintomatología grave. Y entre los capitostes, los más éticos y comprometidos por el bien común, los Reyes de España. Hay clases y clases.

Es fácil hallar nombres de dirigentes que se han infectado, lo publican ellos mismos en las redes sociales o en los medios de comunicación. Si la lista de privilegiados conocida es larga, no quiero ni imaginar la ignota, entre políticos, famosos y adinerados. He contado una trentena entre los conocidos. Algunos son la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, la ministra de Igualdad, Irene Montero, la ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias, la vicepresidenta segunda del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel García Ayuso, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, el vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, los dirigentes y diputados de VOX, Santiago Abascal y Ortega Smith, la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, el presidente de Ciudadanos en el Parlament de Catalunya, Carlos Carrizosa, el exsecretario general de la OTAN, Javier Solana, el concejal del PP en Badalona, Xavier García Albiol, la exsecretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, el defensor del pueblo catalán, Rafael Ribó, y el exalcalde de Barcelona Xavier Trias.

Alguno de ellos incluso explica con total naturalidad que está bien, que no manifiesta síntomas. Mejor me lo ponen, ¿sin síntomas y se han hecho el test? ¿Por qué? Aclaren los criterios por los que se les ha hecho la prueba diagnóstica. No es tan sencillo saber si el político se ha hecho el test en un laboratorio privado o en uno público, pero da igual, porque si el sistema sanitario privado está en manos del Gobierno, el Ejecutivo debería haber designado a quien hacer los tests en base a los criterios médicos que ellos mismos pregonan.

Trigésimo séptimo día de confinamiento.

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