miércoles, 17 de marzo de 2021

Extraterrestres, divagaciones y especulaciones

Suelo ser pesimista, pero sobre el descubrimiento de vida extraterrestre no. Estoy convencido de que la hay; no por mera cuestión de fe, aunque, claro, tampoco por evidencia alguna, pero sí por indicios.

Vida microbiana seguro que hallaremos en los planetas vecinos, en Marte, o en los satélites Europa y Encélado. Incluso puede que en estos satélites nos llevemos alguna sorpresa en forma de seres complejos y desarrollados. En estas lunas el agua líquida abunda y en el planeta rojo también, aunque no tanta. Si en Marte hubo mares océanos y ríos en la misma época en la que en la Tierra eclosionó la vida, podría haberse dado parecido surgimiento en el planeta rojo. La vida una vez aparecida se adapta a muchos ambientes y ocupa todos los nichos posibles. Es difícil de erradicar. En la Tierra es imposible esterilizar al completo una nave enviada a otro astro. 

Es probable que existan sistemas estelares con más de un planeta poblado por seres vivos. Podría ser nuestro caso. Pero imaginemos que además hubiera dos astros -planeta o satélite- habitados por dos civilizaciones diferentes. En ese caso hipotético esas culturas extraterrestres ya desde sus albores jamás se hubieran sentido solas, como nos pasa a nosotros. No se habrían preguntado si están solas. Si Marte hubiera tenido más masa y campo magnético, quizás -con muchos quizás- tampoco los seres humanos nos habríamos planteado tales cuestiones. 

Supongo que en pocos años o décadas sabremos con total certeza si hay vida en Marte. Puede que incluso en pocos meses si la sonda Perseverance fotografía algún microfósil o algún microorganismo en el cráter Jezero. También es probable que en las próximas décadas los astrónomos descubran exoplanetas con signos claros de vida, desde oxígeno a variaciones en la composición de sus atmósferas, hasta -más improbable- rastro de contaminación química o lumínica. Sería casualidad detectar ya no biomarcadores, sino señales de una civilización paralela en el tiempo a la nuestra en cuanto a desarrollo cultural y tecnológico se refiere. Demasiada casualidad que estuviera a tiro de piedra y de que encima pudiéramos discernirla por reconocimiento cultural y biológico (¿tendrían sentidos similares a los nuestros?, ¿serían seres del reino animal o algo parecido?, etcétera). Supongamos que, aun no siendo animales, pudiéramos reconocerlos como una civilización. Aún así seguiría siendo improbable que estuvieran en una época cultural análoga a la nuestra. Dudo incluso que encontrásemos civilizaciones que, por ejemplo, ahora vivan en la equivalente a nuestra edad antigua. Es probable que existan ahora mismo, y varias miles esparcidas en diferentes galaxias de la inmensidad del Universo conocido y desconocido, pero, como digo, sería casualidad que las tuviéramos tan cerca como para detectarlas. Además ya sería casualidad -insisto- que hubiéramos llegado a la vez a un mismo momento histórico. No, más bien cuando topemos con seres inteligentes se diferenciarán de nosotros en eones. No habrá parangón. Puedo aceptar que coexistamos diversas civilizaciones ahora mismo en el Cosmos, pero con mucha distancia espacial y de desarrollo ético y tecnológico. Hablo de millones de años, de decenas e incluso centenares. Solo con mucha suerte unos pocos miles. ¿Dónde estaríamos si en la Tierra los mamíferos se hubieran desarrollado antes que los dinosaurios? La diferencia tecnológica sería abismal. O, de otro modo, si no nos autodestruimos, ¿dónde estaremos de aquí a cien, mil o diez mil años? Ya no digamos centenares de miles o millones de años. Lo más seguro que hayamos evolucionado en diferentes especies con un ancestro común, nosotros, que eones atrás medró en una cueva llamada Tierra junto a una lumbre llamada Sol. 

¿Se interesaría por nosotros una civilización con millones de años de ventaja? Puede que en función de nuestra vulgaridad y excepcionalidad. Hoy en día en nuestro planeta existen tribus incomunicadas y en principio respetamos ese aislamiento voluntario. Pero la civilización occidental no desea aislarse, más bien, al contrario, anhela saber si está o no sola en el Universo. Quizás los alienígenas hace milenios que dejaron de emitir ondas de radio, pero si estuvieran interesados en escrutar el cosmos en busca de otros seres, es probable que aprovecharan todos los medios disponibles, en especial, los obsoletos para ellos, a sabiendas de que serían punteros para las civilizaciones novatas. Pero, ¿acaso importaría? ¿No emplearían otros métodos mejores? 

¿Podríamos nosotros reconocer a una civilización ultraavanzada con nuestros sentidos y aparatos actuales? Es probable que no. Una vez asistí a una conferencia sobre astrobiología. El ponente, cuyo nombre no recuerdo, puso el siguiente ejemplo: ‘¿Cómo una mosca puede saber cuando se pasea por la superficie de un televisor encendido que aquello lo ha fabricado otro animal?’ Puestos a especular, ¿a ver si todo el universo no es más que una interfaz, un escenario creado por una civilización muy superior? O sea, un mito de la caverna, o sea, un mundo de dioses… ¡Cuánta vuelta habríamos dado para llegar a lo mismo!

Recordad, especulo y divago.

viernes, 5 de marzo de 2021

¿Qué diantres es el anyón?

No entiendo esto del anyón. ¿Cómo una partícula solo existe en dos dimensiones! Es inconcebible imaginar algo así, como lo es imaginar algo en una dimensión o en tres. No hay nada que solo sea largo, o largo y ancho, o sea, plano, o que solo tenga volumen. Creemos que volumen sí, pero el universo está atravesado por la cuarta dimensión. Quizás el tiempo sea, simplemente, una forma de percibir la cuarta dimensión espacial. Un supuesto ser de cinco dimensiones viviría en las cuatro dimensiones espaciales como nosotros percibimos tres: largo, ancho y alto, o sea, el volumen. 

Pero si existen los anyones, y son cuasipartículas de dos dimensiones, ¿quién nos asegura que no haya objetos, entidades o seres de cinco o más dimensiones? 

En fin, supongo que no entiendo esto del anyón