Cuarto día de confinamiento. El gobierno de España cierra fronteras terrestres, cuando ya muchos países lo han hecho antes con España, pero no clausuran aeropuertos, puertos y estaciones. Continúan millones de ciudadanos acudiendo a trabajar, pese a que hay especialistas en enfermedades infecciosas, como Oriol Mitjà, que instan a restricciones mayores en el ámbito laboral. La Unión Europea quiere cerrar fronteras exteriores.
Las clases con C han ido mejor de lo esperado. Creo que le ha gustado que le haya hecho de profesor, pero ya veremos qué pasa después de la novedad. Esta mañana, hemos estado cerca de dos horas trabajando tablas de multiplicar, sumas, restas y problemas, así como ortografía y plástica. Mañana quiero insistir en las tablas, y después estudiar algo de inglés y el proyecto de ciencias.
N ha salido a comprar esta tarde. En la farmacia, un chico joven con mascarilla ha pedido el mejor producto para atacar la tos seca, se le veía asustado, me cuenta. Otro cliente ha pedido mascarilla y los farmacéuticos, que atienden a la clientela sin protección facial, le han contestado que ya no tienen ninguna, que el Ministerio las requisa. Esta es la preparación eficaz que el gobierno afirmaba tener para defendernos del coronavirus. En el Bonpreu solo dejaban entrar en grupos de cinco personas. El supermercado continúa con estanterías vacías, que se vacían por la mañana, papel higiénico incluido.
En las redes se mezclan como en un arroyo noticias pésimas –la curva no se aplana, ni mucho menos- con bromas de las más ingeniosas, como el tipo que convoca a los españoles a enseñar el culo por la ventana en agradecimiento a los fabricantes y reponedores del papel higiénico por estar al pie del cañón.
Las clases con C han ido mejor de lo esperado. Creo que le ha gustado que le haya hecho de profesor, pero ya veremos qué pasa después de la novedad. Esta mañana, hemos estado cerca de dos horas trabajando tablas de multiplicar, sumas, restas y problemas, así como ortografía y plástica. Mañana quiero insistir en las tablas, y después estudiar algo de inglés y el proyecto de ciencias.
N ha salido a comprar esta tarde. En la farmacia, un chico joven con mascarilla ha pedido el mejor producto para atacar la tos seca, se le veía asustado, me cuenta. Otro cliente ha pedido mascarilla y los farmacéuticos, que atienden a la clientela sin protección facial, le han contestado que ya no tienen ninguna, que el Ministerio las requisa. Esta es la preparación eficaz que el gobierno afirmaba tener para defendernos del coronavirus. En el Bonpreu solo dejaban entrar en grupos de cinco personas. El supermercado continúa con estanterías vacías, que se vacían por la mañana, papel higiénico incluido.
En las redes se mezclan como en un arroyo noticias pésimas –la curva no se aplana, ni mucho menos- con bromas de las más ingeniosas, como el tipo que convoca a los españoles a enseñar el culo por la ventana en agradecimiento a los fabricantes y reponedores del papel higiénico por estar al pie del cañón.
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