En 1912, el Titanic, el buque más grande de su tiempo, se hundió en aguas del Atlántico norte en su primera singladura tras colisionar con un iceberg. Perecieron más de 1500 personas de las 2223 que iban a bordo.
De aquel naufragio se extrajeron varias lecciones. Enumero algunas. El telégrafo debería estar activo durante las 24 horas del día, las bengalas de auxilio serían siempre de color blanco, los barcos deberían construirse con doble casco hasta la línea de flotación, habría botes salvavidas para todos los pasajeros y tripulantes, los marineros tendrían formación en maniobras de salvamento, los compartimientos estancos alcanzarían el nivel de cubierta y una patrulla localizaría y controlaría el desplazamiento de los icebergs.
¿Resultado? Según Wikipedia, desde entonces nunca más ha habido muertes por naufragios debido a un iceberg. Y seguro que tales medidas han salvado muchas más vidas en el mar.
Estaría muy bien que de la crisis del coronavirus se extrajeran lecciones. No estoy seguro de que vaya a ser así. Ha habido muchas catástrofes desde el naufragio del Titanic y los seres humanos seguimos matándonos en guerras, hambrunas, enfermedades, crímenes y otros padecimientos. Y podríamos dedicarnos a hacer un vergel en la Tierra. Puede que como esta epidemia ha tocado a todo el orbe, incluso a mandatarios, aprendamos algo al respecto, por lo menos en lo que se refiere a salud pública.
¿Se hará más caso a científicos y especialistas? ¿Se invertirá más en I + D? ¿Los investigadores deberán huir del país para poder desarrollar su carrera? ¿Tendrán mejores oportunidades laborales el personal sanitario? ¿Se aumentará la inversión en la sanidad pública? ¿Recordaremos cómo de imprescindible es cualquier puesto de trabajo, como una limpiadora o una cajera de supermercado? ¿Seremos más exigentes contra la corrupción, la explotación y el latrocino?
Soy escéptico. Pero alguna vez lo hacemos y mejoramos.
De aquel naufragio se extrajeron varias lecciones. Enumero algunas. El telégrafo debería estar activo durante las 24 horas del día, las bengalas de auxilio serían siempre de color blanco, los barcos deberían construirse con doble casco hasta la línea de flotación, habría botes salvavidas para todos los pasajeros y tripulantes, los marineros tendrían formación en maniobras de salvamento, los compartimientos estancos alcanzarían el nivel de cubierta y una patrulla localizaría y controlaría el desplazamiento de los icebergs.
¿Resultado? Según Wikipedia, desde entonces nunca más ha habido muertes por naufragios debido a un iceberg. Y seguro que tales medidas han salvado muchas más vidas en el mar.
Estaría muy bien que de la crisis del coronavirus se extrajeran lecciones. No estoy seguro de que vaya a ser así. Ha habido muchas catástrofes desde el naufragio del Titanic y los seres humanos seguimos matándonos en guerras, hambrunas, enfermedades, crímenes y otros padecimientos. Y podríamos dedicarnos a hacer un vergel en la Tierra. Puede que como esta epidemia ha tocado a todo el orbe, incluso a mandatarios, aprendamos algo al respecto, por lo menos en lo que se refiere a salud pública.
¿Se hará más caso a científicos y especialistas? ¿Se invertirá más en I + D? ¿Los investigadores deberán huir del país para poder desarrollar su carrera? ¿Tendrán mejores oportunidades laborales el personal sanitario? ¿Se aumentará la inversión en la sanidad pública? ¿Recordaremos cómo de imprescindible es cualquier puesto de trabajo, como una limpiadora o una cajera de supermercado? ¿Seremos más exigentes contra la corrupción, la explotación y el latrocino?
Soy escéptico. Pero alguna vez lo hacemos y mejoramos.
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