¿Por qué muchos medios han picado? Muchas veces ha ocurrido esto. Las prisas, las rutinas de los medios -muchos redactan, pero no contrastan-, la falta de personal y de tiempo, las presiones de arriba y la precariedad en general tienen gran parte de responsabilidad. Quizás la diferencia es que ahora, en todo que la noticia se hizo viral, muchas personas en las redes dudaron o no se la creyeron y entonces medios que veían comprometida su reputación empezaron a cuestionarla; de seguida la historia cayó por su propio peso, no se aguantaba por ningún sitio. Pero en otras ocasiones el engaño ha durado más.
Esta vez creo que, además de ser suculenta y sorprendente, la noticia es suave, en apariencia inocente, de repercusiones nulas. Es cierto que la credibilidad periodística queda desprestigiada, por los suelos, con goles como este, aunque como digo de seguida se hayan destapado las incongruencias. Pero me refiero a que un periodista hubiera prestado más atención, por ejemplo, a un ataque sospechoso de ser de falsa bandera en un conflicto armado. En teoría. Esta es una explicación más de por qué los medios -y yo mismo- hemos metido la pata hasta el fondo con esta historia, pero no es una justificación, ni un lanzar pelotas fuera. Medios y muchas personas como yo nos hemos equivocado.
Y este error debería servirnos como toque de atención, otro, para estar con el escepticismo en guardia. El caso Monteagudo es una lección para los medios, para mí y para muchos otros. Está en juego la credibilidad y reputación de la prensa en general, ya muy dañada. No es un tema baladí. Mea culpa, también, que me tragué el anzuelo. Yo, que fui periodista.
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