Una semana después de abrir los colegios, en el centro en el que trabajo ha habido un caso positivo en un niño de la etapa infantil. El protocolo ha funcionado. Esta mañana lunes ha venido un equipo del ambulatorio a hacer las pruebas al resto de alumnos del grupo, a la maestra y a la monitora. No sé cómo se hará en otras escuelas, pero en esta los padres y madres han acompañado a sus hijos. Y no es para menos, porque son pequeños y la prueba es molesta, dolorosa para los críos. La mayoría lloraba al salir. Así que es buena idea que los progenitores acompañen a los hijos durante los tests, sobre todo, si son pequeños.
Durante dos semanas ni alumnos ni maestra vendrán al cole. Ya no sé cómo seguirán las clases, pero utilizar ordenadores con niños tan pequeños durante toda la jornada lectiva -a no ser que sea por unos pocos minutos al día- lo considero poco educativo y menos saludable.
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