Décimo noveno día de confinamiento.
La Conca d’Òdena la forman un conjunto de municipios de Cataluña que están aislados desde el principio del confinamiento. El total de afectados asciende a unas 66.000 personas. Algunas voces han cuestionado que continuara aislado este territorio. Me he preguntado, entonces, cuáles eran las tasas de mortalidad en la Conca y en el resto de Cataluña para comprobar si era necesario o no el aislamiento de esta zona. Supongo que hay variables y condicionantes que se me escapan, pero este ha sido mi argumento.
Según los últimos datos, en la Conca se han registrado 67 muertes y 586 diagnosticados. Y en Cataluña, 1.672 muertes y 18.773 positivos. En base a esta información, en la Conca, la tasa de mortalidad es del 11,4 por ciento y, en el resto de Cataluña (eliminados los casos de la Conca), del 8,8 por ciento. La diferencia es de 2,6 por ciento. Como apunté en una entrada anterior, estas tasas no son reales, porque los contagiados no diagnosticados son muchos más. Pero quería hacerme una idea de si tenía sentido el aislamiento.
Aquí no acaba la historia. Este martes el alcalde de Igualada -uno de los municipios cercados- ha advertido que aunque la Generalitat informa de 67 muertes, las poblaciones han notado que los decesos en este mes de marzo respecto del mismo mes del año pasado se han triplicado hasta 140, cuando además la media de los últimos cinco años ha sido de 46 defunciones. De estas 140, 40 han muerto de forma oficial por el covid-19. Las 27 que faltan del recuento de la Generalitat se deben a que no estaban empadronadas en los municipios.
Podríamos suponer que de 167 muertes en la Conca, 46 hayan sido por causas ajenas al coronavirus, 67 por el coronavirus y el resto, 54, dudosos, pero también podrían estar achacados al coronavirus, tal y como ha insinuado el alcalde. ¿Si no, por qué este incremento? Si sumamos los confirmados y los dudosos, obtenemos 111 muertes por el coronavirus. Y entonces la tasa de mortalidad ascendería a 18,9 por ciento, casi una quinta parte de los contagiados, muy lejos del 8,8 por ciento del resto de Cataluña.
Así se reflejaría de forma más nítida que el aislamiento de la Conca d’Òdena sería necesario. Pero todos estos cálculos, naturalmente, son incorrectos. Recordemos que no disponemos de cifras reales de contagiados. Sin embargo, como hemos visto, la tasa de mortalidad con los datos conocidos es mucho más alta en la Conca que en el resto del territorio catalán, por lo tanto eso significa que, en proporción, habrá muchos más contagios en la Conca que en el resto de Cataluña, ya que las tasas de mortalidad no deberían diferenciarse tantísimo.
Esta tarde me ha tocado a mí salir para comprar y tirar la basura. Los ánimos sí que están algo caldeados en el supermercado, pero también hay cajeras y clientes que no pierden la amabilidad. Me ha llamado la atención que en este súper vendieran mascarillas, ¿pero no escasean entre el personal sanitario?
La Conca d’Òdena la forman un conjunto de municipios de Cataluña que están aislados desde el principio del confinamiento. El total de afectados asciende a unas 66.000 personas. Algunas voces han cuestionado que continuara aislado este territorio. Me he preguntado, entonces, cuáles eran las tasas de mortalidad en la Conca y en el resto de Cataluña para comprobar si era necesario o no el aislamiento de esta zona. Supongo que hay variables y condicionantes que se me escapan, pero este ha sido mi argumento.
Según los últimos datos, en la Conca se han registrado 67 muertes y 586 diagnosticados. Y en Cataluña, 1.672 muertes y 18.773 positivos. En base a esta información, en la Conca, la tasa de mortalidad es del 11,4 por ciento y, en el resto de Cataluña (eliminados los casos de la Conca), del 8,8 por ciento. La diferencia es de 2,6 por ciento. Como apunté en una entrada anterior, estas tasas no son reales, porque los contagiados no diagnosticados son muchos más. Pero quería hacerme una idea de si tenía sentido el aislamiento.
Aquí no acaba la historia. Este martes el alcalde de Igualada -uno de los municipios cercados- ha advertido que aunque la Generalitat informa de 67 muertes, las poblaciones han notado que los decesos en este mes de marzo respecto del mismo mes del año pasado se han triplicado hasta 140, cuando además la media de los últimos cinco años ha sido de 46 defunciones. De estas 140, 40 han muerto de forma oficial por el covid-19. Las 27 que faltan del recuento de la Generalitat se deben a que no estaban empadronadas en los municipios.
Podríamos suponer que de 167 muertes en la Conca, 46 hayan sido por causas ajenas al coronavirus, 67 por el coronavirus y el resto, 54, dudosos, pero también podrían estar achacados al coronavirus, tal y como ha insinuado el alcalde. ¿Si no, por qué este incremento? Si sumamos los confirmados y los dudosos, obtenemos 111 muertes por el coronavirus. Y entonces la tasa de mortalidad ascendería a 18,9 por ciento, casi una quinta parte de los contagiados, muy lejos del 8,8 por ciento del resto de Cataluña.
Así se reflejaría de forma más nítida que el aislamiento de la Conca d’Òdena sería necesario. Pero todos estos cálculos, naturalmente, son incorrectos. Recordemos que no disponemos de cifras reales de contagiados. Sin embargo, como hemos visto, la tasa de mortalidad con los datos conocidos es mucho más alta en la Conca que en el resto del territorio catalán, por lo tanto eso significa que, en proporción, habrá muchos más contagios en la Conca que en el resto de Cataluña, ya que las tasas de mortalidad no deberían diferenciarse tantísimo.
Esta tarde me ha tocado a mí salir para comprar y tirar la basura. Los ánimos sí que están algo caldeados en el supermercado, pero también hay cajeras y clientes que no pierden la amabilidad. Me ha llamado la atención que en este súper vendieran mascarillas, ¿pero no escasean entre el personal sanitario?