Si la humanidad supera trances como la hecatombe nuclear, el cambio climático y las catástrofes estelares, llegará un día que explore el espacio interestelar como en los últimos siglos ha conquistado todos los rincones del planeta Tierra. Imaginaos que la humanidad sigue viviendo de aquí a mil años, o incluso diez mil, cien mil o un millón, ¿dónde nos encontraremos? ¿Qué tecnologías impensables hoy día habremos adquirido entonces? Si nos diseminamos por el Universo, es muy posible que, dentro de millones de años, nosotros –el homo sapiens sapiens- no seamos más que los ancestros de decenas o centenares de especies diferentes que pululen por el cosmos y que hayan desarrollado miles de civilizaciones y culturas distintas.
Claro que a tantísimos milenios vista, quién nos asegura que sigamos ocupando organismos vivos; ni siquiera robóticos o cibernéticos. Es posible que no necesitemos tampoco naves para trasladarnos de un lugar a otro del espacio. Quizás durante muchos años las precisemos, pero con el paso del tiempo nuestros descendientes descubran nuevas maneras de manipular el espaciotiempo para viajar. ¿Y qué hallazgos sobre el Universo habremos hecho!
A veces me pregunto por qué los terrícolas no dejamos ya de una vez por todas de perder el tiempo y salimos ahí fuera a explorarlo todo de una santa vez. ¿Por qué? Porque somos muchísimos y a muchísimos no les interesa para nada –o lo último de la cola- la exploración del Universo, pese a que tarde o temprano acabaremos aventurándonos en él. Es nuestro destino si antes no nos aniquilamos.
Solo hay dos impedimentos morales, las guerras y el hambre, para lanzarse de lleno. Y, ambas, en el fondo y sobre todo, dependen de la voluntad de las élites. O sea que no nos queda otra que de momento ir poco a poco, porque veo difícil acabar con las guerras a corto y medio plazo.
Claro que a tantísimos milenios vista, quién nos asegura que sigamos ocupando organismos vivos; ni siquiera robóticos o cibernéticos. Es posible que no necesitemos tampoco naves para trasladarnos de un lugar a otro del espacio. Quizás durante muchos años las precisemos, pero con el paso del tiempo nuestros descendientes descubran nuevas maneras de manipular el espaciotiempo para viajar. ¿Y qué hallazgos sobre el Universo habremos hecho!
A veces me pregunto por qué los terrícolas no dejamos ya de una vez por todas de perder el tiempo y salimos ahí fuera a explorarlo todo de una santa vez. ¿Por qué? Porque somos muchísimos y a muchísimos no les interesa para nada –o lo último de la cola- la exploración del Universo, pese a que tarde o temprano acabaremos aventurándonos en él. Es nuestro destino si antes no nos aniquilamos.
Solo hay dos impedimentos morales, las guerras y el hambre, para lanzarse de lleno. Y, ambas, en el fondo y sobre todo, dependen de la voluntad de las élites. O sea que no nos queda otra que de momento ir poco a poco, porque veo difícil acabar con las guerras a corto y medio plazo.
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