Después de 65 días de confinamiento, este martes vuelvo a ocupar mi puesto de conserje en una escuela de primaria del barrio de Sant Martí, en Barcelona, aunque puede que de forma provisional. Entre el día 19 de mayo, o sea mañana, y el 22, este viernes, el colegio abre las puertas para quienes necesiten matricularse de forma presencial; la semana próxima ya veremos.
En el centro, solo estaremos la directora, la jefa de estudios, la administrativa y yo. En principio, el Consorci d’Educació de Barcelona nos habrá dejado mascarillas, gel hidroalcohólico, guantes y una mampara para la administrativa. Nosotros tendremos que gestionar el ir y venir de padres y madres, aunque supongo –y espero- que la mayoría haya matriculado a sus hijos a través de internet.
Me preocupa más cómo llegar al destino que permanecer en el cole. Siempre opto por el metro, aunque he de hacer dos transbordos y eso, ya antes de la pandemia, me agobiaba un poco. Sé que los usuarios debemos protegernos con mascarilla, guardar distancias de seguridad en los andenes, en los intercambios, en los vagones y en las salidas y entradas. ¿Pero hay suficiente frecuencia de convoyes como para que se puedan respetar las distancias? ¿Se formarán aglomeraciones en los transbordos, andenes y salidas a la calle?
Iré mañana en metro para comprobar por mí mismo la afluencia de gente y cómo anda el percal, pero si no me convence volveré a casa caminando y el resto de días acudiré al trabajo en coche, cosa que me desagrada bastante.
Sexagésimo quinto día de confinamiento.
En el centro, solo estaremos la directora, la jefa de estudios, la administrativa y yo. En principio, el Consorci d’Educació de Barcelona nos habrá dejado mascarillas, gel hidroalcohólico, guantes y una mampara para la administrativa. Nosotros tendremos que gestionar el ir y venir de padres y madres, aunque supongo –y espero- que la mayoría haya matriculado a sus hijos a través de internet.
Me preocupa más cómo llegar al destino que permanecer en el cole. Siempre opto por el metro, aunque he de hacer dos transbordos y eso, ya antes de la pandemia, me agobiaba un poco. Sé que los usuarios debemos protegernos con mascarilla, guardar distancias de seguridad en los andenes, en los intercambios, en los vagones y en las salidas y entradas. ¿Pero hay suficiente frecuencia de convoyes como para que se puedan respetar las distancias? ¿Se formarán aglomeraciones en los transbordos, andenes y salidas a la calle?
Iré mañana en metro para comprobar por mí mismo la afluencia de gente y cómo anda el percal, pero si no me convence volveré a casa caminando y el resto de días acudiré al trabajo en coche, cosa que me desagrada bastante.
Sexagésimo quinto día de confinamiento.
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