lunes, 18 de mayo de 2020

Vuelta al cole

Después de 65 días de confinamiento, este martes vuelvo a ocupar mi puesto de conserje en una escuela de primaria del barrio de Sant Martí, en Barcelona, aunque puede que de forma provisional. Entre el día 19 de mayo, o sea mañana, y el 22, este viernes, el colegio abre las puertas para quienes necesiten matricularse de forma presencial; la semana próxima ya veremos.

En el centro, solo estaremos la directora, la jefa de estudios, la administrativa y yo. En principio, el Consorci d’Educació de Barcelona nos habrá dejado mascarillas, gel hidroalcohólico, guantes y una mampara para la administrativa. Nosotros tendremos que gestionar el ir y venir de padres y madres, aunque supongo –y espero- que la mayoría haya matriculado a sus hijos a través de internet.

Me preocupa más cómo llegar al destino que permanecer en el cole. Siempre opto por el metro, aunque he de hacer dos transbordos y eso, ya antes de la pandemia, me agobiaba un poco. Sé que los usuarios debemos protegernos con mascarilla, guardar distancias de seguridad en los andenes, en los intercambios, en los vagones y en las salidas y entradas. ¿Pero hay suficiente frecuencia de convoyes como para que se puedan respetar las distancias? ¿Se formarán aglomeraciones en los transbordos, andenes y salidas a la calle?

Iré mañana en metro para comprobar por mí mismo la afluencia de gente y cómo anda el percal, pero si no me convence volveré a casa caminando y el resto de días acudiré al trabajo en coche, cosa que me desagrada bastante.

Sexagésimo quinto día de confinamiento.

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