viernes, 15 de mayo de 2020

Escenarios apocalípticos

Los políticos afirman que nadie pudo prever cuántos estragos causaría la pandemia del coronavirus. La epidemia afecta a todo el planeta, pero a unos países más que a otros, al menos, por el momento, porque la enfermedad del covid-19 sigue su curso, no hay que olvidarlo. Aparte de los recortes, en general la previsión de los gobiernos ha brillado por su ausencia y parece haber sido causa fundamental en la propagación del virus. No ha ocurrido lo mismo en Grecia que en España, y en ambas había habido fuertes recortes en sanidad, pero en la primera al saberse débiles se confinaron antes. Aunque ya digo que ningún país puede lanzar campanas al vuelo porque el coronavirus sigue vivito y coleando.



La OMS asegura que la humanidad ha de acostumbrarse a convivir con el nuevo coronavirus. ¿Escuchan los estados? ¿Se preparan? ¿Con qué escenarios trabajan? Espero que los gobiernos proyecten los peores: que el virus no acabe de desaparecer en verano, que vuelva más virulento, contagioso y mortal para el otoño e invierno siguientes, que los fármacos no acaben de funcionar y haya escasez y que no se logre una vacuna eficaz hasta dentro de tres o cuatro años, con lo cual la sangría se podría extender durante un lustro o más. Quizás me quede corto –y sería fatal-, pero qué importa si me paso.

Sería decisivo que no volvieran a faltar mascarillas, alcoholes, hidrogeles, guantes, EPIs, tests, respiradores, UCIs, camas, personal sanitario y otros recursos en los que los asesores gubernamentales y expertos seguro que cavilan. Y que los confinamientos y aislamientos de localidades y de personal de riesgo se hagan con suficiente antelación. Incluso deberían reflexionar sobre formas alternativas de distribución de alimentos a la población. Si meditan en otro modo de contener la epidemia en el futuro que lo expliquen con tiempo, para que los especialistas evalúen con antelación puntos débiles y mejorables. Nunca estaría de más diseñar y construir más clínicas y hospitales, porque esto parece que va para largo.

Sexagésimo segundo día de confinamiento.

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