El lunes pasado el Gobierno de España repartió algo más de 10 millones de mascarillas a las comunidades autónomas. Hubo revuelo porque a Cataluña le asignaron 1.714.000 mascarillas, en lo que para algunos nos pareció una clara referencia a la caída de Barcelona, en 1714, a manos de las tropas borbónicas en la guerra de Sucesión. En esta entrada, opinaba que la cantidad no debía haber sido casualidad, pero dudaba sobre si el consejero de Interior de Cataluña, Miquel Buch, tendría que haber entrado o no en el juego de dimes y diretes.
Este jueves un amigo me dijo que alguien había calculado los porcentajes y que justo se obtenía esa cantidad para Cataluña, es decir, 1.714.000 mascarillas. ¡Ya sería casualidad! Pero aunque improbable, es posible. Así que he hecho mis propios cálculos para comprobarlo.
Primero, he bajado del Instituto Nacional de Estadística (INE) los últimos datos disponibles (2019) de la población desglosada por comunidades autónomas. Aquí puede haberse dado un sesgo en mis cálculos, porque el Gobierno –o, por lo menos, yo no lo he visto- no aclara con qué cifras de población ha trabajado para hacer el reparto. Ni tampoco si ha computado la distribución en función de la población. Segundo, he calculado el porcentaje de población que representa cada comunidad autónoma respecto del conjunto del Estado español. Tercero, he consultado el número de mascarillas que dieron a cada comunidad. Este dato lo he extraído de una noticia de La Sexta, pero he visto que lo ofrecía la página web de La Moncloa, aunque publicaba una nota por cada paquete de mascarillas que daba a una comunidad autónoma.
Con esta información he montado una hoja de cálculo y he cotejado si la cantidad de las mascarillas repartidas por el Gobierno a las Autonomías coincidían con exactitud con el número de las que tocan según la población. ¿Y? ¿Resultado? Pues que, en base a la población de 2019, a Cataluña le tocarían 1.684.342 mascarillas, unas 30 mil menos que las que recibió en la partida del lunes. Ahora bien, ya digo que quizás el gobierno haya trabajado con otros datos, y me figuro que lo habrá hecho con los padrones provisionales de este año 2020, pero esto no lo he podido saber. Algún periodista lo podría preguntar en las ruedas de prensa, porque han aparcado la Ley de Transparencia justo cuando hace más falta, justo cuando podrían evitarse malos pensamientos como los míos.
Pese a que la cantidad no coincide, estoy bastante convencido de que no se dieron a Cataluña 1.714.000 mascarillas aposta. Si fuera así, en el resto de comunidades la cantidad efectiva de mascarillas repartidas por el Gobierno tendría que coincidir con el número de mascarillas que he calculado. Y esto no ocurre. En todas, la cantidad varía algo, en unas se pasa y en otras no llega, pero siempre por poco, lo que me hace suponer que la diferencia entre mi cálculo y el del Gobierno se deba a que ellos manejan datos más actualizados de la población que los míos.
En lo que se refiere a intendencia familiar, en mi casa nos aprovisionamos de mayor cantidad de alimentos cada vez que salimos, como me imagino que muchas personas hacen para quedarse más tiempo en casa. El otro día le decía a mi señora esposa que quizás esta manera de comprar al por mayor nos acompañe ya para los restos. Esta mañana, en el Bon Preu, le he preguntado a M., una de las cajeras con las que tengo mayor confianza, si en general notaban que los clientes comprábamos más. Y me ha contestado que sí, pero que también hay gente que compra solo tres o cuatro productos. ¡Con la cola que hay que hacer!
Estos días, hay fotografías y vídeos de animales salvajes haciendo incursiones en pueblos y ciudades. En Horta, el barrio de Barcelona en el que vivo, desde hace muchos años familias de jabalíes se atreven a cruzar calles por las noches en busca del alimento perdido en las montañas de Collserola. No he detectado animales salvajes a la luz del día por mi calle, pero sí hierbajos más extendidos y crecidos de lo habitual en algunos intersticios de los adoquines de las aceras.
Trigésimo quinto día de confinamiento.
Este jueves un amigo me dijo que alguien había calculado los porcentajes y que justo se obtenía esa cantidad para Cataluña, es decir, 1.714.000 mascarillas. ¡Ya sería casualidad! Pero aunque improbable, es posible. Así que he hecho mis propios cálculos para comprobarlo.
Primero, he bajado del Instituto Nacional de Estadística (INE) los últimos datos disponibles (2019) de la población desglosada por comunidades autónomas. Aquí puede haberse dado un sesgo en mis cálculos, porque el Gobierno –o, por lo menos, yo no lo he visto- no aclara con qué cifras de población ha trabajado para hacer el reparto. Ni tampoco si ha computado la distribución en función de la población. Segundo, he calculado el porcentaje de población que representa cada comunidad autónoma respecto del conjunto del Estado español. Tercero, he consultado el número de mascarillas que dieron a cada comunidad. Este dato lo he extraído de una noticia de La Sexta, pero he visto que lo ofrecía la página web de La Moncloa, aunque publicaba una nota por cada paquete de mascarillas que daba a una comunidad autónoma.
Con esta información he montado una hoja de cálculo y he cotejado si la cantidad de las mascarillas repartidas por el Gobierno a las Autonomías coincidían con exactitud con el número de las que tocan según la población. ¿Y? ¿Resultado? Pues que, en base a la población de 2019, a Cataluña le tocarían 1.684.342 mascarillas, unas 30 mil menos que las que recibió en la partida del lunes. Ahora bien, ya digo que quizás el gobierno haya trabajado con otros datos, y me figuro que lo habrá hecho con los padrones provisionales de este año 2020, pero esto no lo he podido saber. Algún periodista lo podría preguntar en las ruedas de prensa, porque han aparcado la Ley de Transparencia justo cuando hace más falta, justo cuando podrían evitarse malos pensamientos como los míos.
Pese a que la cantidad no coincide, estoy bastante convencido de que no se dieron a Cataluña 1.714.000 mascarillas aposta. Si fuera así, en el resto de comunidades la cantidad efectiva de mascarillas repartidas por el Gobierno tendría que coincidir con el número de mascarillas que he calculado. Y esto no ocurre. En todas, la cantidad varía algo, en unas se pasa y en otras no llega, pero siempre por poco, lo que me hace suponer que la diferencia entre mi cálculo y el del Gobierno se deba a que ellos manejan datos más actualizados de la población que los míos.
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Estos días, hay fotografías y vídeos de animales salvajes haciendo incursiones en pueblos y ciudades. En Horta, el barrio de Barcelona en el que vivo, desde hace muchos años familias de jabalíes se atreven a cruzar calles por las noches en busca del alimento perdido en las montañas de Collserola. No he detectado animales salvajes a la luz del día por mi calle, pero sí hierbajos más extendidos y crecidos de lo habitual en algunos intersticios de los adoquines de las aceras.
Trigésimo quinto día de confinamiento.

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