Los churumbeles han pisado la calle este domingo por primera vez desde el inicio del confinamiento. Como buen agente de la Gestapo, esta mañana me he asomado tres veces por la ventana para inspeccionar de primera mano si notaba cambios en mi calle. Y sí, los he advertido, pero ya antes de asomarme a chafardear. Hasta ayer en mi vecindario reinaba el silencio –no lo calificaré de sepulcral- pero, esta mañana, sin embargo, he oído barullo y algún que otro adulto vociferando. No he visto grandes bandadas de niños, pero sí un par de familias que paseaban juntas haciendo caso omiso a la ley. ¿Y qué! No acabo de entender que no puedan salir juntas las familias. En todo caso, cero aglomeraciones. Y por la tarde ha vuelto la normalidad más absoluta de los últimos 40 días.
Claro que es mi experiencia directa, sin extensiones virtuales. Hay personas que han denunciado por la redes excesiva afluencia de gente paseando por la calles o de niños jugando en parques y plazas en Valencia, Barcelona y otras localidades. Cada cual juzga la situación en las inmediaciones de su casa. Sin negar que hubiera demasiada gente, creo que en alguna de las imágenes captadas en Barcelona –de las que he visto, al menos- el gentío se exagera porque la foto se dispara con teleobjetivo, cosa que apiña a las personas. Es más que probable que esa misma instantánea habría dado otra impresión si se hubiera tomado desde otro ángulo y sin teleobjetivo.
De todas maneras, ¿qué esperábamos? Siempre habrá personas que pasen de todo, y más el primer día tras permanecer semanas enclaustradas. Sirva de aviso para el próximo sábado, cuando está previsto que todo quisqui pueda salir a hacer ver que es deportista. Y recordemos que este lunes los niños podrán acompañar a los padres a comprar. No estaría de más establecer aquello de las franjas horarias propuesto por el gobierno separatista catalán.
Nosotros no hemos salido con la prole porque creemos que el Gobierno se ha precipitado. Este lunes se cumplirán 14 días del levantamiento del confinamiento total y los contagios podrían aumentar. ¿Que no crecen? Fantástico, mejor que mejor, pero –como se suele decir- prefiero pecar por exceso de prudencia que por defecto. No iba de una semana o cuatro o cinco días para ver qué ocurre con la dichosa curva.
Cuadragésimo tercer día de confinamiento.
Claro que es mi experiencia directa, sin extensiones virtuales. Hay personas que han denunciado por la redes excesiva afluencia de gente paseando por la calles o de niños jugando en parques y plazas en Valencia, Barcelona y otras localidades. Cada cual juzga la situación en las inmediaciones de su casa. Sin negar que hubiera demasiada gente, creo que en alguna de las imágenes captadas en Barcelona –de las que he visto, al menos- el gentío se exagera porque la foto se dispara con teleobjetivo, cosa que apiña a las personas. Es más que probable que esa misma instantánea habría dado otra impresión si se hubiera tomado desde otro ángulo y sin teleobjetivo.
De todas maneras, ¿qué esperábamos? Siempre habrá personas que pasen de todo, y más el primer día tras permanecer semanas enclaustradas. Sirva de aviso para el próximo sábado, cuando está previsto que todo quisqui pueda salir a hacer ver que es deportista. Y recordemos que este lunes los niños podrán acompañar a los padres a comprar. No estaría de más establecer aquello de las franjas horarias propuesto por el gobierno separatista catalán.
Nosotros no hemos salido con la prole porque creemos que el Gobierno se ha precipitado. Este lunes se cumplirán 14 días del levantamiento del confinamiento total y los contagios podrían aumentar. ¿Que no crecen? Fantástico, mejor que mejor, pero –como se suele decir- prefiero pecar por exceso de prudencia que por defecto. No iba de una semana o cuatro o cinco días para ver qué ocurre con la dichosa curva.
Cuadragésimo tercer día de confinamiento.
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