Esta mañana hemos tenido un pequeño accidente doméstico sin mayores consecuencias. Hemos roto el cristal de una ventana. Los vidrios han caído al patio de la comunidad, pero nadie pasaba en ese momento. Ya habría sido mala suerte que con el confinamiento alguien paseara a primera hora. No quiero ni pensarlo.
Me daba reparo llamar al seguro para que vinieran a arreglarlo. Porque pensaba para mí: ‘Tan urgente no es, pueden venir de aquí a un par de semanas, o cuando puedan, les llamaré más adelante’. Pero tenemos una ventana sin vidrio -cubierta con bolsas de basura- y dos críos, uno de ellos a punto de cumplir dos años que abre puertas, cajones y armarios a destajo y que trepa como un mono.
Al final, hemos llamado para ver qué nos decían. Es una aseguradora grande. Y nos han respondido que solo tienen un cristalero, pero que ahora está de vacaciones. Le repreguntamos si es por el coronavirus, y nos dicen que no, que justo está de vacaciones. Me ha extrañado. O le han obligado a tomarse vacaciones o, simplemente, no quieren decir que están parados y que han presentado algún ERTE. Podrían haberme dicho que en todo que pudieran vendrían, no sé. Hay que admitir la posibilidad de equivocarme y que de la casualidad que el cristalero esté de vacaciones.
Mientras tanto, buscaré unos cartones este martes cuando salga a comprar.
Cuadragésimo cuarto día de confinamiento.
Me daba reparo llamar al seguro para que vinieran a arreglarlo. Porque pensaba para mí: ‘Tan urgente no es, pueden venir de aquí a un par de semanas, o cuando puedan, les llamaré más adelante’. Pero tenemos una ventana sin vidrio -cubierta con bolsas de basura- y dos críos, uno de ellos a punto de cumplir dos años que abre puertas, cajones y armarios a destajo y que trepa como un mono.
Al final, hemos llamado para ver qué nos decían. Es una aseguradora grande. Y nos han respondido que solo tienen un cristalero, pero que ahora está de vacaciones. Le repreguntamos si es por el coronavirus, y nos dicen que no, que justo está de vacaciones. Me ha extrañado. O le han obligado a tomarse vacaciones o, simplemente, no quieren decir que están parados y que han presentado algún ERTE. Podrían haberme dicho que en todo que pudieran vendrían, no sé. Hay que admitir la posibilidad de equivocarme y que de la casualidad que el cristalero esté de vacaciones.
Mientras tanto, buscaré unos cartones este martes cuando salga a comprar.
Cuadragésimo cuarto día de confinamiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario