jueves, 30 de abril de 2020

Enfado y cautela

Estoy enfadado conmigo mismo. Este miércoles apuntaba a que parecía que la curva mejoraba en Cataluña, aunque fuera poco a poco. Pero los últimos datos sugieren todo lo contrario. Los contagios se han disparado hasta los 2.652, una burrada. Ya he escuchado o leído dos motivos probables para explicar por qué ha habido tantos contagios en 24 horas. Uno, por motivos cíclicos, que cada equis tiempo se generan puntas (sin más explicación). Dos, que quizás se hayan hecho más tests. Son dos hipótesis a las que habría que aportar pruebas. Una tercera, ¿nadie recuerda que hace 19 días se levantó el confinamiento total y que hace cuatro que pueden salir los niños a la calle? ¿Puede haber tenido algo que ver?

Quizás no haga falta buscar explicaciones, porque podría tratarse de un pico aislado. Falta ver en los próximos días cómo evoluciona la tendencia. De todas maneras, estos vaivenes me recuerdan que debo ser cauteloso a la hora de valorar tanto los incrementos como los decrementos en las curvas. Hay que señalar, también, que los contagiados en España ascienden en el mismo día a 1.309, alguna cosa no cuadra. O son mucho más altos los infectados en España, o mucho más bajos en Cataluña.

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Esta mañana he bajado a comprar fruta, carne y un par de cosas más. Por el camino, me he cruzado con bastantes personas, la gran mayoría con mascarilla. Un joven sentado en una moto hablaba por el móvil y le comentaba a su interlocutor:

-Cuando me mandaron a casa, me lo tomé como unas vacaciones. Estuve jugando a la play a saco, pero luego me aburrí como una ostra. Me alegré cuando empecé a trabajar, para arriba y para abajo con la moto.

En la farmacia, pregunto si venden alcohol, porque en el Bon Preu nunca hay. Negativo también:

-¿Hay escasez de alcohol? –le digo asombrado.
-Sí, se emplea para fabricar geles de hidroalcohol. A nosotros nos traen dos frascos cada día, quizá el lunes algunos más.

En la panadería, una dependienta habla con la otra:
-Sabes, ayer vi a Pedro [nombre ficticio].
-Ostras, ¿y cómo está?
-Pues bien, muy delgado, pero me decía: “No he perdido el apetito, he tenido hambre todo el tiempo”.
-¿Quién es: alguien que ha tenido el coronavirus? –me meto yo.
-Sí, un vecino de aquí, que ha estado muy enfermo, dos semanas en la UCI y otras dos en el hospital –me explica la panadera.
-¿Era mayor? –le pregunto.
-No, pero le trasplantaron un riñón y por allí le atacó. Aquí en el barrio [Horta, Barcelona] hay muchas personas afectadas.

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El Ayuntamiento de Barcelona ha publicado la afectación del coronavirus en los 73 barrios de Barcelona. Y la televisión pública de Barcelona (BTV) ha analizado algunos datos. Si nos fijamos, la incidencia del covid-19 es mayor en los barrios modestos que en los pudientes. Entre las barriadas más castigadas, Montbau, Vall D’Hebrón, Vallvona, la Font de la Guatlla y Horta. Y entre las menos, Pedralbes y las Tres Torres. No sé si se trata de una relación causa-efecto o de una correlación. Pero estamos hartos de comprobar las diferencias que existen en el nivel de vida y de bienestar entre los países desarrollados y los del Tercer Mundo.

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Ya me he enterado por qué había tanto bombero este miércoles en mi calle. Un vecino se dejó una olla al fuego y se fue a comprar. Ardió un poco de un armario de la cocina, pero no hubo heridos.

Cuadragésimo séptimo día de confinamiento.

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