Enfermera: "Al principio, era un poco de desconcierto, no me daba tiempo a darle de beber a todo el mundo agua"
La Generalitat de Cataluña ha levantado este lunes el cerco
perimetral que desde hace 24 días ha mantenido encerrados a unos 66.000
habitantes en la Conca d’Òdena. El Hospital de Igualada ha sido uno de los
centros sanitarios más castigados por la epidemia del coronavirus. Hasta el 40
por ciento de la plantilla de sanitarios se ha visto afectada por el Covid-19,
según informa TV3. Si hace unos días
una enfermera de UCI relataba su experiencia en una clínica privada de Barcelona, este lunes una enfermera de
urgencias del Hospital de Igualada nos explica también sus vivencias. ¿Se ha
sentido segura? ¿Cómo ha visto a los pacientes? ¿Se ha podido atender a todos
los enfermos? ¿Se han sentido desbordados? La enfermera desea mantener su
identidad en el anonimato.
-Ahora que se ha levantado el confinamiento en la Conca
d'Òdena, ¿crees que ha mejorado la situación en el hospital?
La situación tiene que ser la misma porque todo el mundo ha
de estar confinado en casa. Aunque no tengamos que hacer parte para entrar y
salir de la Conca, la población tiene que mantenerse en casa. La situación no
cambiará mucho hasta que dejen salir a la gente de casa.
-Después de trabajar, ¿salías del perímetro policial?
No, yo vivo dentro y no necesitaba salir. Pero tengo
compañeros que salen y entran y, así, se les ha facilitado la entrada y la
salida. No hacen colas ni enseñan el pase, entran libremente.
-¿Habéis tenido equipo suficiente y adecuado para
protegeros, me refiero a EPIs, mascarillas, gafas?
Sí, nosotros dentro del centro hemos hecho un uso bastante
racionalizado del equipo. No nos ha faltado en ningún momento. Si hemos
necesitado algo extra porque se nos haya roto, se nos ha facilitado. Hemos
tenido diversas donaciones de empresas externas. Desde el principio nos hemos adaptado
al equipo que marcaban los protocolos. Los primeros protocolos estaban un poco confusos
porque no sabíamos bien dónde estábamos ni a qué nos enfrentábamos. Nos hemos
adaptado a todo según los protocolos.
-¿Os habéis sentido seguras, entonces?
Sí. El miedo que hemos tenido siempre es que si nos
contagiáramos tendríamos que irnos a casa, pero no a la patología en sí. También
porque al principio pensábamos que a la gente joven no les pasaba gran cosa
pero, poco a poco, ha habido noticia de personas más jóvenes afectadas y, ahí, no
te sientes tan segura. Pero piensa que nuestro contagio ha sido previo, antes
de saber que teníamos la enfermedad aquí. Así que, si nos contagiamos, fue
antes.
-¿Os han hecho test a los sanitarios?
Sí. Al principio del confinamiento los test se realizaban a
las personas que presentaban síntomas; las PCR salían indeterminadas a la gente
que no tenía síntomas, era ilógico hacerlas a todo el personal. Tuvimos un
montón de personal sanitario con síntomas que se hizo test y que se tuvieron
que recluir en casa y esto nos ocasionó mucha pérdida de personal. Ahora hace
más o menos una semana que ya nos hicieron el test a todos los que quedábamos.
-Los últimos datos que he podido encontrar hablan de 154
sanitarios afectados [después de hablar con la enfermera en la tele han hablado
de 300, y que ya se han recuperado 200]
Es posible, había mucha plantilla, aunque no sé el número. No hemos podido abrir plantas de
hospitalización por falta de personal para cubrirla. Y sé que de otros
centros ha venido personal, pero no sé dónde los han ubicado.
-¿Se ampliaron el número de UCIs?
Si no recuerdo mal, teníamos seis UCIs y añadieron dos más.
También, si no me equivoco, han habilitado seis u ocho quirófanos. En total, 8
camas más, me puedo equivocar en algún número pero por aquí va.
-¿Habéis dejado de ingresar a alguien que lo necesitara en
una UCI?
De ingresar, no, el ingreso se ha hecho. Pero sí que es
verdad que al principio de la patología no disponíamos de material suficiente
para todo el mundo, y personal con pluripatología y con poca esperanza de vida
-sobre todo personas de residencia que ya tienen una calidad de vida bastante
disminuida- a estas personas no se les podía introducir en un sistema de UCI,
no se les podía intubar, porque, igualmente, fuera de esta enfermedad tampoco
se intuba a la gente con mala calidad de vida. Quizás se le puede dar una
oportunidad más porque se dispone de más medios para ver cómo va; pero,
realmente, por el protocolo en sí, a gente que no tiene calidad ni esperanza de
vida ninguna, no se le somete a una respiración artificial.
-¿Pero crees que en otras circunstancias se les podría haber
ingresado en la UCI?
Quizá algún caso habríamos probado para ver si salía con respirador artificial, pero pocos. Pero más debido a falta
del dispositivo o de personal suficiente en UCI. Éramos muy pocos al principio,
nos quedamos bastante limitados. Y ahora que hemos recuperado personal, no se
hace una intubación artificial, pero sí que se utilizan respiradores
artificiales externos, y sí que se les da esa posibilidad.
-¿Sabes cuántos enfermos de Covid-19 hay en tu hospital?
Ni idea. Pero en el servicio de urgencias todos los que
entran son por riesgo de covid o posibles positivos. Ahora empezamos a tener un
poco de patología diversa. Quien haya coordinado esto lo ha hecho muy bien
porque al principio nos etiquetaron, digamos, como "hospital
infectado" y no nos traían otros enfermos, para no mezclarlos y que no se
contagiasen. Ahora como todos los hospitales de la zona están bastante llenos,
empieza a haber algo de patología que no es posible Covid-19. De todas maneras,
los mantenemos en un circuito aparte, limpio, para que no se crucen con los
positivos.
-¿Qué les preocupa más a los enfermos de Covid-19?
El contacto con la familia y el miedo a no saber qué les va
a pasar.
-Para ti, ¿qué es lo mejor y lo peor que has vivido estos
días?
A una compañera mía, de mi servicio, que la tuvieron que
intubar porque se complicó, esto fue un golpe duro para todo el servicio y para el hospital. Que cayéramos los de dentro, personas sanas, sin
patología, y que alguna se complicara es duro. Lo que llevamos peor, pero que,
poco a poco, ha ido mejorando ha sido la ayuda de las familias; siempre
tiramos de ayuda de la familia para que nos avisen, porque les dan agua o les
ayudan a comer. Y todo esto no lo podíamos tener. Ahora ya nos hemos
acostumbrado y coordinado mucho mejor, pero es una ayuda que hemos tenido que
suplir. Lo hemos llevado bastante bien, pero al principio era un poco de desconcierto, no me daba tiempo a dar de beber a todo el mundo agua,
una cosa tan simple como esa.
-¿A cuántos enfermos has tenido que atender en un turno?
Hemos tenido días llenos, no sabría decirte cuántos, pero
con el servicio de urgencias lleno e incluso con gente en los pasillos. También
depende de si son más graves o más autónomos.
-¿Siempre has atendido en urgencias estos días?
Sí, al principio estuve un día en planta cuando aún no
estábamos muy bien ubicados, yo no sabía a qué me enfrentaba. Pero fue un
cambio programado, tampoco es que me movieran. Luego siempre me han mantenido
en urgencias.
-¿Es cierto que puede haber enfermos que estén bien durante
varios días y que luego, en pocas horas o en un día, se agraven y puedan llegar
a fallecer?
A mí me sorprende que la gente entre andando con un
porcentaje de oxígeno en sangre superbajo. Esto con otras patologías no pasa, un
asmático, por ejemplo, se ahoga. En cambio, los enfermos del Covid-19 saturan bajo, pero andan y hablan y no dan
sensación de gravedad desde el inicio, pero cuando ves constantes, ¡ojo!
Supongo que el organismo lo compensa demasiado bien hasta que el paciente se
hunde. Y esto es lo que nos hace correr y que de un momento a otro se vaya.
Pero a nivel médico lo saben mejor, yo la patología médica no la conozco.
Tampoco me da tiempo a informarme porque con todas las horas que hacemos cuando
llegas a casa no te quedan ganas de investigar, para eso están los expertos,
que informan y ya está. Pero sí que sorprende, es una enfermedad rara.
-¿Qué media de edad atendéis del Covid-19?
Quizás en las primeras dos semanas -y es una sensación, no
te lo puedo asegurar- venían abuelitos, que se les veía abuelitos, y ahora acude
gente más joven que entra andando y que trabaja, que no están jubilados.
También es verdad, y por lo que dicen en la tele, que de las residencias no
envían al hospital a personas que no tienen una calidad de vida suficiente; se
ha creado un poco de ayuda y se hace el tratamiento en la residencia. Esto nos
ha liberado bastante de estas personas, que venían y nos saturábamos.
-En otras circunstancias, ¿hubieran entrado personas de
residencias de ancianos?
Sí, porque las residencias no tienen medios a nivel médico,
en cambio creo que ahora se ha intentado cubrir desde los ambulatorios esa
necesidad médica e intentar tratar a cada persona en su lugar, en vez de venir
al hospital.
-Y en la UCI, ¿sabes con qué media de edad entran?
No, supongo personas menores de 80 u 85 años, pero por
características poblacionales, porque ya lo era así antes, gente bastante
joven.
-Por lo que ves en urgencias, ¿el Covid-19 afecta más a
hombres o a mujeres?
No lo sé. Un día puedo tener más señores y otros, más señoras,
no lo sabría decir.
-¿Cómo mantienen el contacto las familias con los enfermos
graves?
Por telefono o videollamadas. A nivel médico cada día se
informa al familiar de referencia sobre el estado y el pronóstico de la
patología del paciente.
-¿Cuánto duran vuestras jornadas laborales?
Empezamos haciendo el mismo horario, 7 horas diurnas, y un
día de noche. Pero las primeras semanas, al estar escasos de personal, íbamos
doblando turnos algunos y hacíamos lo que podíamos. Ahora hacemos turnos de 12
horas para así tener más personal continuo y poder descansar: unos hacen cuatro
días a la semana, otros hacen tres, y luego a la siguiente al revés.
-Me imagino que muchos de vosotros viviréis sentimientos de
miedo, ansiedad, tristeza, estrés, rabia, impotencia, ¿recibís algún tipo de
ayuda para gestionar este choque emocional?
Nos han enviado unos enlaces por si queremos hacer algún
tipo de terapia. También desde la unidad de salud mental de nuestro centro nos
han enviado un enlace de ayuda terapéutica por si queremos hablar y
expresarnos. No lo he usado, creo que psicológicamente nos mantenemos fuertes.
Pero sí, tenemos la posibilidad por si en algún momento alguien lo necesita.
-Ha habido un poco baile de cifras sobre los fallecidos y
contagiados en la Conca d'Òdena. La Generalitat daba unas cifras de 107 decesos
y el alcalde de Igualada afirmaba que había habido algunos más. ¿Sabes algo al
respecto?
No, yo no sé cómo se cuentan los fallecidos: los que están
en el hospital, los que están en domicilio o los que están en residencias, no
sé si se cuentan todos. Tampoco sé si se cuentan los diagnosticados por el
Covid o los sin diagnosticar también. Y seguramente en este tiempo el Covid es
la causa principal de fallecimientos.
-El alcalde de Igualada dijo que el mes pasado se habían
triplicado las muertes con respecto a la media del mes de marzo de años
anteriores. Esto puede ser un indicio de que hay fallecidos que no se hayan
contabilizado.
Seguramente. Se han de aclarar cómo los están contando.
-¿Quieres añadir algo más?
Espero que después de que pase la epidemia se valore la sanidad
pública y la potencien un poquito, porque es lo único que nos va a salvar a
todos. Nos tienen con recortes y estamos hartos de quejarnos. Y esperamos
también que la población se queje con nosotros. Los servicios básicos se
tendrían que potenciar, que los tenemos un poco abandonados. Lo nuestro es
vocacional, pero estamos hartos de que lo vocacional se menosprecie.